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El buen clima del verano es la época ideal para que los ladrones se vayan de compras... a tu casa. Antes de salir al trabajo o tomarte unas merecidas vacaciones, asegúrate de ganarles la partida. No es muy difícil hacerlo. Las estadísticas policiales demuestran que los ladrones son bastante rutinarios. Aquí hay algunos de sus puntos débiles preferidos y estrategias más comunes.

Primer parada: la puerta de la entrada.

El gancho…

¿Su primer instinto? Usar la puerta de la entrada. ¡Alrededor del 34% de los robos ocurre por la puerta principal y más del 40% ocurre sin forzar la puerta! A los ladrones les encantan las casas poco iluminadas y aquellas con cercado de plantas o arbustos que no tengan mucha visibilidad desde la calle. Si tu buzón está abarrotado de cartas, también serás un blanco fácil para los ladrones.

¿Sabías que…?

El valor promedio de pérdidas cuando un ladrón roba en una casa es de: $2,120.

La solución…

Cierra la puerta con llave. Intenta colocar un cerrojo que les sea difícil abrir. Mantén la puerta bien iluminada y visible a los que van pasando, y considera la posibilidad de instalar luces con detector de movimiento. Si sales de viaje, pide a tus vecinos que recojan tu correo todos los días o informa a la oficina de correos que retenga tu correo hasta tu regreso.

Conoce más…▼

Segunda parada: los lados de la casa.

El gancho…

Los ladrones deben actuar con rapidez, así que la segunda forma de acceso más común son los lados de la casa. Si no pueden entrar por la puerta principal, entonces rodean por los lados para ver si lo hacen por alguna ventana o puerta secundaria. El 22% de los robos ocurre de esta forma, y entre más camuflaje haya –árboles, arbustos, paredes–, más fácil se les hará el trabajo.

La solución…

Ilumina los lados de tu casa con luces que detecten los movimientos. Poda bien las hojas de los árboles y los arbustos. Instala seguros antirrobo en las ventanas y puertas corredizas.

Tercer parada: el garaje

El gancho…

La tercera forma de acceso más común es la puerta del garaje, y aunque esta representa unos cuantos riesgos para el ladrón, es usualmente la entrada menos protegida. Es muy cierto que la puerta del garaje es grande y por lo general visible, pero una vez dentro, ya los ladrones no tienen que preocuparse de que alguien los vea. Además, las puertas del garaje pueden ser muy fáciles de abrir. En el caso de algunas puertas enrollables, el ladrón puede introducir un pedazo de alambre por la abertura en la parte superior de la puerta y jalar el pestillo de emergencia.

La solución…

Las puertas de garaje más seguras están hechas de madera maciza (no huecas en el interior) o acero reforzado con cerraduras laterales que solo se pueden acceder desde el interior.