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Mandar a alguien a la universidad es una propuesta cara—y cada vez es peor. Los costos universitarios siguen superando la inflación, saltando 3.7% el año pasado. Sumar la matrícula, las tarifas, casa y comida, y libros en una universidad estatal pública ahora te costará alrededor de $23,410 anualmente, según el informe más reciente del College Board. Si asistes a una institución privada, es posible que pagues un aterrador $46,272 al año.

Con ese tipo de dinero en juego, es importante ser inteligente sobre cómo piensas cubrir los costos universitarios. Acá hay algunos puntos para considerar.

Empieza a ahorrar desde temprana edad y ahorrarás más Mientras más ahorras desde temprana edad, mejor serán los beneficios para tu futuro. Guardar pequeñas cantidades de dinero mensualmente, terminarán convirtiéndose en los ahorros de tu futuro. Busca ayuda de un profesional certificado para que puede ayudarte a explorar diferentes opciones, como los planes de ahorros universitarios encontrados en Sección 529 y las cuentas de ahorros educativas Coverdell, las cuales te permitirán aumentar los fondos con impuestos diferidos y retirar libre de impuestos para pagar los costos universitarios del beneficiario.

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¿Sabías que...?

$1,225 El costo promedio de libros y útiles para el 2014–2015 en universidades públicas

Paga a medida que vayas Según el College Board, los padres y los estudiantes cubrieron más cuentas universitarias con sus ingresos actuales en el 2014–2015 que durante el año académico previo. Aunque pagar con el dinero que tienes ahora es bueno, es importante que esos fondos no se den a expensas de las contribuciones a tus ahorros de jubilación. Al fin y al cabo, hay muchas maneras de financiar la universidad incluyendo becas, asistencia financiera, préstamos estudiantiles y programas de trabajos por estudios. Pero ahorrar para el futuro es la única manera de financiar tu retiro.

Por la misma razón, también querrás resistir la tentación de pedir prestado de tu cuenta 401(k). Si te vas de tu trabajo o lo pierdes, tendrás que pagar el préstamo entero o corres el riesgo de una multa impositiva por retiros anticipados. Además, puede que nunca más vuelvas a reemplazar esos fondos.

Encuentra financiamiento Afortunadamente, las fuentes de financiamiento para la universidad abundan. Ayuda a tu hijo a investigar subvenciones, becas, descuentos en la matrícula, asistencia financiera y oportunidades de trabajo por estudios. Ten en cuenta que hay becas basadas en necesidad y otras basadas en mérito. Dentro de las opciones basadas en la necesidad, la asistencia financiera federal está basada solo en ingresos y bienes. La asistencia basada en mérito está disponible en un número de categorías, desde el éxito académico hasta la habilidad artística, y el nivel de ingreso de la familia del estudiante no es un factor. La oficina del consejero académico de tu preparatoria local generalmente te puede señalar más recursos.

Si todavía sientes la necesidad de pedir prestado para cubrir una falta monetaria, sé listo. Evita a cualquier precio las fuentes de préstamo con intereses altos, como las tarjetas de crédito. Una segunda hipoteca o línea de crédito de bajo interés es una mejor opción, aunque estarías endeudándote y poniendo en juego a tu hogar. ¿Mejor aún? Préstamos estudiantiles patrocinados por el gobierno que ofrecen opciones de pago flexibles, tasas de interés fijas y facturas de interés que comienzan después de la graduación.

CONSEJO
Allstate puede ayudarte a establecer un plan de ahorros que se ajuste a tus necesidades.