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Todos hemos escuchado acerca de los peligros de hundirse en deudas. Sin embargo, para muchos de nosotros, los préstamos son la única manera de cubrir gastos costosos—como la adquisición de un hogar, la compra de un auto o la cuota universitaria de un hijo.

Al enfrentarse a las deudas, es importante recordar una cosa: no todas las deudas son iguales. Cuando son manejadas de manera responsable, el tipo correcto de deuda puede en efecto ayudarte a establecer mejor crédito y hasta mejorar tu patrimonio neto total. El truco está en saber cuánta y qué tipo de deuda tiene sentido.

¿Sabías que...?

$15,706 La deuda por tarjetas de crédito promedio de un hogar en USA (de aquellos hogares que tienen deudas)

Examina tus deudas posibles En algunos casos, los préstamos crean valor. Por ejemplo, la educación que recibes con la asistencia de un préstamos estudiantil te puede ayudar a obtener un trabajo mejor y bien remunerado. Una hipoteca puede darte la posibilidad de comprar un hogar que adquiere valor con el tiempo. Es más, el interés tanto en los préstamos estudiantiles como

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en las hipotecas es deducible de impuestos, lo cual hace más probable que a la larga estés bien—o hasta con más ganancias—cuando pidas prestado fondos para tu educación o un hogar.

Por otro lado, usar tu tarjeta de crédito de interés alto para pagar un viaje lujoso no te dará beneficios. Y sacar un préstamo para cambiar tu “hatchback” por un convertible no creará valor. Tu bronceado de vacaciones seguramente se irá antes de que llegue la alta cuenta de la tarjeta de crédito y el auto se depreciará en valor el momento en que lo manejes del lote.

Vale la pena ser inteligente con los préstamos. Las mejores deudas en las cuales entrar son aquellas que tienen el potencial de producir valor, son deducibles de impuesto y satisfacen una necesidad en vez de un deseo.

 

Evalúa lo que está a tu alcance Recuerda que todo préstamo tiene un precio. Las deudas por tarjeta de crédito suelen tener tasas de interés altas, lo cual las hace generalmente las deudas más costosas en las cuales entrar y por lo tanto es mejor evitarlas. Las tasas de interés en hipotecas y préstamos estudiantiles suelen ser más bajas, pero hay excepciones. Así que, igual a como ves los precios cuando compras gasolina, comida o ropa, es una buena idea buscar los préstamos con los mejores términos.

Además, hasta la “buena” deuda puede volverse mala si pides más de lo que puedes costear. El no pagar puede hundir tu puntaje de crédito o hasta ponerte en riesgo de una ejecución hipotecaria o la bancarrota. Afortunadamente, pagar tus deudas de manera consistente y puntual te ayuda a establecer mejor crédito. Un poco de diligencia financiera puede hacer mucho para asegurar que caigas—y te mantengas—de pie. Una buena regla general es asegurar que todos tus pagos mensuales de deudas—hipoteca, tarjetas de crédito, pagos del auto, etc.—sumen menos del 36% de tu ingreso mensual bruto.

¿Conclusión? A veces tiene sentido pedir prestado—y a veces no. Pero cuando aplicas algo de disciplina financiera, es fácil notar la diferencia.