¿Y tú, estás en Buenas Manos?SM
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Alrededor del 18% de los graduados universitarios de Estados Unidos reciben su diploma y van directo a la habitación de su niñez, gracias a las verdaderas dificultades de la deuda estudiantil y del mercado de empleo.

Si eres el padre de uno de estos chicos “boomerang”, existen maneras en que puedes ayudar a asegurar que su regreso a casa sea una estadía temporal que aumenta sus prospectos futuros sin arriesgar tus propios planes para el retiro — o la paz mental de todos. (¿Has visto el video entretenido relacionado con el tema que está a continuación?) Considera estos consejos.

Haciendo que la hipoteca y el chico boomerang desaparezcan

John y Julie, padres de hijos adultos, se topan con un obstáculo a la hora de querer achicar su hogar. ¿Te sientes identificado?

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Establece pautas/reglas claras Antes de que tu universitario regrese, ten una conversación honesta sobre cuánto tiempo espera vivir contigo y cuáles podrían ser los requisitos para que se quede en tu hogar.

Aquí hay algunas ideas para empezar y puede que quieras escribir un contrato informal. Mientras esté viviendo en tu hogar, tu universitario hará lo siguiente:

Preséntate a por lo menos dos trabajos a la semana, y hazles seguimiento una semana después.

Haz voluntariado o un internado para adquirir experiencia relevante a tu trabajo soñado.

Ayuda con las cosas de la casa según se necesite.

Pónganse de acuerdo sobre un plan específico de repago si te piden dinero prestado.

Dedica una parte de cualquier ingreso para pagar los préstamos estudiantiles o ahorrar para tu propio apartamento.

Múdate apenas tengas los medios financieros para hacerlo, quizás en una fecha determinada que hayan acordado.

Tener pautas/reglas claras sobre la convivencia ayuda a todos a mantener la meta en vista. Cada varios de meses, ten una charla/conversación seria acerca del progreso que ha logrado tu universitario y los requisitos que le cuestan cumplir.

Cóbrale el alquiler Después de cubrir las necesidades básicas financieras de tu universitario por 22 años, podría darte pena insistir que te pague alquiler (o que contribuya al alquiler de la familia o a la hipoteca) y tome responsabilidad de la parte que le corresponde en comida y servicios. ¡Pero evita la tentación de dejarlo pasar, especialmente si está ganando dinero!

Si todavía sigue en la búsqueda de su primer trabajo soñado y no puede aportar ni siquiera unos cuantos cientos de dólares, pídele que igual ayude al hogar — lavando los platos y la ropa, cocinando o haciendo recados.

Recuerda tu propia fecha de jubilación Seguramente no vas a estar muy lejos de tu jubilación a la hora que tu hijo termine la universidad, lo cual significa que dejando al lado tus finanzas para ayudarlo podría hacer dificultar tus propias metas.

Date el tiempo de examinar con cuidado tu propia situación financiera y tu presupuesto familiar. Los resultados te ayudarán a informar lo que puedes y no puedes hacer para ayudar a tu hijo con el pago de sus préstamos estudiantiles y cualquier saldo de tarjeta de crédito, y cubrir los gastos básicos.